
Día de la Visibilidad Trans: un activista reflexiona sobre derechos, infancias y el desafío de construir una sociedad más justa
En el Día de la Visibilidad Trans, el activista Alan Prieto escribe para OHLALÁ! una reflexión sobre derechos, infancias y los desafíos actuales que enfrenta la comunidad trans en Argentina.
31 de marzo de 2026

Alan Prieto reflexiona sobre derechos, infancias y el desafío de construir una sociedad más justa - Créditos: Gentileza Alan Prieto
Argentina fue un país pionero en aprobar una Ley de Identidad de Género (2012) que reconoce, respeta y garantiza las identidades trans, travestis y no binarias de sus ciudadanxs. Supimos ser un faro en la materia: exportamos nuestros conocimientos a países considerados “del primer mundo”.
Hoy nos encontramos con viejos dilemas que reflotó el actual gobierno libertario de Javier Milei, donde nuevamente somos foco de ataques, violencia y denigración por parte de un sector de la política y, lamentablemente, de una parte de la sociedad.
Las personas trans, travestis y no binarias pasamos de celebrar derechos a explicar nuestra existencia. Al parecer, no somos merecedores de políticas públicas que intentan achicar las brechas de acceso a nuestros derechos. Algunos sectores plantean: por qué tenemos que pagarles el acceso a la salud, por qué debe existir una ley de cupo laboral trans, por qué pueden cambiar sus identidades, entre otras afirmaciones.
En el país donde algunxs se jactan de que ahora somos más “libres”, esos mismos son los que piden restringir nuestros derechos. ¿Una paradoja que cuesta explicar, no?
El 31 de marzo se conmemora el Día de la Visibilidad Trans. Esta fecha se establece en homenaje a Claudia Pía Baudracco, una de las impulsoras del movimiento trans/travesti en Argentina, fundadora de ATTTA y una tejedora de alianzas para lograr la sanción de la ley, junto a decenas de mujeres y varones trans/travestis a lo largo y ancho del país. Siempre que se nombra a una es injusto para las demás, pero no caben dudas de que Pía fue una de las imprescindibles en la gestación y posterior aprobación de la ley.
El cuadro de situación, a 14 años de su sanción, es preocupante. Las organizaciones sociales LGBTIQP+ vienen denunciando la persecución y violencia que se ejerce sobre las infancias trans, principalmente, pero también sobre el colectivo en general.
Campañas en redes sociales y medios nacionales mienten, desinforman y afirman que la ley permite intervenciones y tratamientos sobre los cuerpos de las infancias, cuando en su artículo 5 establece los requisitos que deben cumplirse cuando una persona expresa una identidad de género que no coincide con la asignada al nacer.
Parece obvio, pero aún es necesario aclarar que no existen, y la ley no permite, cirugías en infancias y adolescencias. Ningún equipo de salud que trabaja la temática está realizando “mutilaciones genitales”, como se intenta instalar. Los equipos están integrados por profesionales de diversas áreas que brindan contención e información a niñas, niños y adolescentes trans y a sus familias.
Las personas trans, travestis y no binarias adultas fuimos infancias y adolescencias que tuvimos que soportar violencia familiar, escolar y social por no comportarnos como se esperaba, por no cumplir con los mandatos sociales. Muchas veces aprendimos a defendernos y a ser quienes éramos cuando lxs adultxs no nos estaban supervisando.

Alan, en su infancia, cargado por su papá. - Créditos: Gentileza Alan Prieto
Tengo 39 años, soy activista hace 18 años y nunca vi a una familia que tome la identidad de género a la ligera. Siempre que una infancia manifiesta que no se siente a gusto con su nombre o su cuerpo, las familias entran en crisis profundas. En algunos casos buscan profesionales, en otros organizaciones, y en muchos deciden no escuchar lo que se está manifestando. La visibilidad de una persona trans en cualquier familia genera temor, dudas y angustia; ningún adulto se toma a la ligera el acompañamiento de esa infancia.
El debate de fondo no es la preocupación por las infancias y adolescencias. El objetivo que plantean ciertos sectores es que, para ellos, no deberíamos existir. Lo que les molesta es que podamos ser quienes somos, expresarnos y tener la libertad de decidir sobre nuestras vidas. En el fondo, no pueden entender por qué somos trans/travestis ni qué “nos pasó” para serlo.
El debate sobre la legitimación social de los sentimientos es actual, no está saldado y muchas veces permanece oculto, porque nadie puede “comprobar” lo que siente otra persona. Solo podemos escuchar, acompañar y empatizar, aunque no haya una validación “científica” que deje más tranquila a una parte de la sociedad.
En las charlas que brindo aparece siempre una pregunta: “¿Por qué sos trans? ¿Te pasó algo en la infancia?”. No considero que, a priori, sea problemática. Al fin y al cabo, contar lo que sentimos nos hace más libres y, si nuestra experiencia ayuda a que otrxs lo entiendan y no lo juzguen, la misión está cumplida.

Alkan en una marcha reclamando por una ley integral de salud trans. - Créditos: Gentileza Alan Prieto
Soy un varón trans porque así lo siento, desde que tengo uso de razón, desde que me socialicé. Y puedo asegurar que mi familia hizo hasta lo imposible para que no lo fuera. Sin embargo, aquí estoy.
Este día nos invita a reflexionar como sociedad y como personas. Les dejo algunas preguntas: ¿quieren ser adultos que escuchan a las infancias? ¿Quieren ver infancias tristes o felices? ¿Quieren que todas las infancias tengan los mismos derechos? ¿Quieren que nuestro país respete lo que las infancias sienten?
Si la respuesta es sí, bienvenidxs a luchar por un país y un mundo donde las infancias puedan ser libres, respetadas y amadas, y donde nadie vuelva a ser violentadx por ser trans.
Por Alan Prieto, para OHLALÁ! @alanottoprieto
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